La denominada 'Economía Naranja' ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en un motor real de crecimiento. Desde el diseño de videojuegos hasta la moda sostenible, las industrias creativas aportan hoy un porcentaje significativo del PIB en varios países de la región.
Exportación de servicios intelectuales
A diferencia de las materias primas, el valor de la creatividad es inagotable y tiende a apreciarse con el tiempo. El teletrabajo ha permitido que estudios de diseño y agencias de marketing locales compitan directamente en mercados exigentes, exportando talento sin que este tenga que abandonar su país.
Políticas públicas para el fomento creativo
Para que este sector florezca, es vital proteger la propiedad intelectual y facilitar el acceso a financiación para proyectos culturales. La colaboración entre el sector público y privado es la clave para transformar el ingenio individual en una industria robusta y generadora de empleo de calidad.
