Durante décadas, el diseño de nuestras ciudades se centró en la eficiencia del motor, relegando el espacio público a una función secundaria. Hoy, una nueva corriente de urbanismo está recuperando las calles para la vida social, transformando avenidas congestionadas en corredores verdes y zonas de convivencia.
La ciudad de los quince minutos
Este concepto busca que los servicios básicos, el trabajo y el ocio estén a una distancia caminable de cualquier hogar. Implementar este modelo en metrópolis extensas requiere una descentralización valiente y una mejora drástica en los sistemas de transporte público multimodal.
Impacto en la salud y economía
Menos ruido y menor contaminación son beneficios evidentes, pero el impacto económico es igualmente profundo. Los barrios peatonales fomentan el comercio local y revitalizan áreas degradadas, demostrando que una ciudad más lenta es, paradójicamente, una ciudad más dinámica.
